divendres, 24 de febrer de 2012


ANTONIO BUERO VALLEJO
Antonio Buero Vallejo nació en Guadalajara, en 1916. Su padre, Francisco, era un militar gaditano que enseñaba Cálculo en la Academia Militar de Ingenieros; su madre, María Cruz, era de Guadalajara (España). Su hermano mayor Francisco nació en 1911 y su hermana pequeña Carmen en 1926.
Toda su infancia la pasó en La Alcarria. Se aficionó a la lectura en la gran biblioteca paterna y también a la música y a la pintura. Su padre lo llevaba habitualmente al teatro y a los nueve años ya dirigía representaciones en un teatrillo de juguete. Estudió Bachillerato en Guadalajara (1926-1933) y se despertó su interés por las cuestiones filosóficas, científicas y sociales. En 1932 recibió un premio literario para alumnos de enseñanzas medias y Magisterio por la narración El único hombre, que no se editó hasta 2001. En 1934, la familia se mudó a Madrid, donde ingresó en la Escuela de Bellas Artes de San Fernando, alternando las clases con su asistencia al teatro y la lectura.
Al comenzar la Guerra Civil quiso alistarse como voluntario, pero su padre se lo impidió. En 1937 fue llamado a filas y se incorporó a un batallón de infantería, colaborando con dibujos y escritos en La Voz de la Sanidad y en otras actividades culturales.
Al finalizar la guerra, Buero se encontraba en la Jefatura de Sanidad de Valencia, donde se le recluyó unos días. Pasó un mes en el campo de  concentración de Soneja (Castellón) y finalmente le dejaron volver a su lugar de residencia con una orden de presentarse a las autoridades.
Fue detenido el 1939 y condenado a muerte con otros compañeros por «adhesión a la rebelión». Tras ocho meses, se le cambió la pena por otra de treinta años. Allí dibujó un famoso retrato de Miguel Hernández ampliamente reproducido y ayudó en un intento de fuga que le inspiró más tarde ciertos aspectos de La Fundación. Escribió sobre pintura e hizo cientos de retratos de sus compañeros, entablando muy buenas amistades con algunos de ellos y manteniendo contacto tras su salida de prisión. Salió del penal de Ocaña en libertad condicional, aunque desterrado de Madrid, a principios de marzo de 1946. Publica dibujos en revistas, pero ya le atrae más la escritura narrativa y, finalmente, la dramática.
Entre 1947 y 1948 escribió Historia de una escalera, inicialmente llamada La escalera. Se presentó al premio Lope de Vega, que ganó con Historia de una escalera, cuyo estreno en 1949 tuvo tal éxito que lo consagró para siempre entre crítica y público. Ese mismo año ganó también el premio de la Asociación de amigos de los Quintero con la pieza en un acto: Las palabras en la arena. Publicó y estrenó de forma constante en Madrid e Historia de una escalera fue llevada al cine por Ignacio F. Iquino.
Empezaron a representarse sus obras en el extranjero, como Historia de una escalera en México (1950) y En la ardiente oscuridad en Santa Bárbara, California (1952).
En 1959 se casó con la actriz Victoria Rodríguez, con la que tuvo dos hijos. 
Estrenó Las Meninas, dirigida por José Tamayo Rivas, que fue su mayor éxito desde Historia de una escalera. En 1963 se le propuso su incorporación al Consejo Superior de Teatro, pero Buero renunció a ello.
Fue nombrado miembro de número de la Real Academia Española en 1971, ocupando el sillón X, y galardonado con el Premio Cervantes en 1986 y el Premio Nacional de las Letras Españolas en 1996. Antonio Buero Vallejo falleció a causa de una parada cardiorrespiratoria, el 2000, a los 83 años de edad.

divendres, 17 de febrer de 2012

Hipocresía en la obra

 En la página 57 hay un momento hipocrita, cuando Fernando le quiere dar el pésame a Carmina por la muerte de su padre, aunque Elvira no quiere. Cuándo Elvira y Fernando van a entrar a casa trasdiscutir sobre si ir o no ir, se encuentran con Carmina y Urbano y les dicen que justo salían a darles el pésame.

Otro momento de hipocresía en la historia es cuando Rosa no se da cuenta de quien es la persona
que la mantiene y de que las relaciones que tiene la están perjudicando.